miércoles, 17 de junio de 2009

Esperanza!!!!


La primera vez que se vieron y los presentaron; ella pensó - ¡vaya, un tipo más que llega a este grupo caótico!- mientras lo recorría con la mirada, como queriendo saber en una fracción de segundos como era él en realidad. Aunque esa primera impresión cambiaría bastante con lo que a posteriori pasaría.
Él, sólo estaba a la expectativa, logrando encajar en un grupo de chicas extrañas y desconocidas. La charla duró muy poco, pues había que darle prisa al motivo por el cual, él había llegado a ese lugar: Cambiar un poco ese pensamiento cuadrado y obtuso que prevalecía en ese ambiento pseudo espiritual.

No duró mucho esa indiferencia. Con el transcurso de los días él dejó de manifiesto sus aspiraciones a largo plazo; regresar al lugar que lo desterró por un rato, para que le echase de nuevo un vistazo al mundo y que no se olvidará de cómo era. Para ella, el oírlo era algo increíble, pues jamás en la vida había escuchado a alguien de esa talla; la expresión de su cara, sus ojos tan llenos de vida, sus movimientos al hablar, reconfortaron un poco su pobre alma cansada de tanto sufrir. Lo que ella sólo alcanzó a imaginar fue - ¡Este chico cambiará mi vida! – pero de lo que no estaba segura, era de cómo influiría en su futuro.

Con el paso del tiempo, ella estaba fascinada con él, le agradaba su plática, su manera de expresarse; la confianza con la que decía sus penas, sus alegrías, de alguna manera se sentían identificados, pues los dos habían pasado por un proceso de desolación muy desgastante y eran en el fondo, muy similares, pero con una pequeña diferencia un tanto cuanto abismal.

Así pasaron días, meses y ella experimentaba un sentimiento diferente, su mirada siempre estaba posada sobre la gran avenida que poseía como tercer plano la imagen de un volcán esplendoroso, que en ocasiones anunciaba la llegada de él. Cuando eso sucedía, el corazón de la chica quería salir galopando por la emoción. -Recuerdo que - ella contaba con ansías el transcurso de los días, la rotación de la tierra parecía la de Mercurio, hasta la llegada del viernes por la noche, día en que él arribaba al lugar acordado donde las ordinarias señoritas se reunían para cantar, y, aunque no se dijeran nada, ella se conformaba tan solo con verlo, era su sueño mas anhelado durante toda la semana.

Algunas veces se imaginaba del brazo de él - ¡Umm! Algo así como enamorados- pero esa nube se disipaba cuando veía la relación de amistad y buena ondez que tenían las otras con él, ella no era capaz de acercarse a preguntarle como estaba, o que sentía, o de decirle hace calor, que bonita noche, etc. La timidez, el derrotismo y la poca habilidad social no la dejaban moverse. En ese instante se le rompía el corazón, pues se había condicionado para no volver a amar, y no porque no quisiera, sino porque ya se le había olvidado como hacerlo, pero entonces… ¿Por qué sentía eso?, ¿Por qué sentía que no podía vivir sin él?, ¿Sin verlo? - ¿Por qué no dejaba de pensar en él, a cada instante, en cada momento? vaya que era grande el conflicto ¿No?


Cada vez, cada día que pasaban juntos, ella se enamoraba más y más de él, no se quería separar ni un momento, soñaba con robarle un beso de esos labios rojos, jugosos, que ella adoraba. - y como es lógico- no pudo disimular las ansías que tenía de él.

El 27 de enero del 2001, fue el mejor día de la vida de ella, por primera vez pudo probar el néctar tan ansiado. Aunque el principio de este encuentro fue un poco accidentado; ambos torpes e inseguros, antisociales de nacimiento no sabían como conducir una charla extremadamente sencilla que los llevaría al encuentro tan esperado. Sólo era cuestión de hablar como personas maduras, ¡Ja! Pero, carecían de esa virtud. Después de una acalorada discusión, ella, pasional y absurdamente visceral, se encontraba en una encrucijada; sufría de un torbellino de sentimientos; enojo, tristeza, derrota, decepción, por no entablar una comunicación efectiva con el chico que minutos antes, era “el príncipe del cuento” y que ya se había convertido inexorablemente en el ser terreno y mundano, que ella no había contemplado con anterioridad.

Con la firme decisión de marcharse, y mandar todo al diablo, incluyéndolo a él, algo la obligo a quedarse: el Amor. Ese estadío, anti- soledad por excelencia, tan perseguido por miles de millones de años desde el principio de la evolución humana. Sí. El amor de aquél que se encontraba sentado en la cera, esperando nada de la vida la hizo regresar.

Ella se acercó, aposto por todo, aunque llevaba el miedo a flor de piel, el sudor la delataba por la inseguridad de exponer su corazón cual si fuera de payaso de Leoncavallo ante un cuasi extraño que le echaba una mirada inquisidora, pero se arriesgo y por fin declaró su subjetivo amor. Sin poderlo creer escucho un sí que salía de la garganta del chico, parecía que el cielo se le venía encima, era lo más fabuloso e increíble que le había podido pasar. Por fin estaban los dos juntos. Por fin podía experimentar esas renovadas sensaciones de éxtasis, esas tardes de eternas pláticas sobre todo y nada a la vez, pero sobre todo esos momentos y noches de pasión como siempre ella lo soñó en lontananza, juntos bajo la claridad de la luna.

°°°°°PeChBlenDa°°°°°
¡¡Hola Dios!!:

¿Cómo estás?...Te escribo para saludarte y porque ahora sí tengo que surtirme, pues la "canasta básica" con que me mandaste al mundo se me ha ido agotando a lo largo de estos años.

Por ejemplo, la paciencia se me acabó por completo, igual que la prudencia y la tolerancia. Ya me quedan poquitas esperanzas y el frasquito de fe, está también vacío. La imaginación también está escaseando por estos rumbos.
También debes saber que hay cosas de la canasta que ya no necesito como la dependencia y esa facilidad para hacer berrinches, que tantos enojos y problemas me han ocasionado. Así que quisiera pedirte nuevos productos para la canasta.

Para empezar me gustaría que rellenaras los frascos de paciencia y tolerancia (pero hasta el tope), y mándame por favor el curso intensivo "Cómo ser más prudente", volúmenes 1, 2 y 3.
Envíame también varias bolsas grandes, pero "bolsones" de madurez que tanta falta me hace. También quisiera un baúl de sonrisas, de esas que alegran el día a cualquiera. Te pido que me mandes dos piedras grandes y pesadas para atarlas a mis pies y tenerlos siempre sobre la tierra.

Si tienes por ahí guardada una brújula para orientarme y tomar el camino correcto, te lo agradecería mucho.
Regálame imaginación otra vez; pero no demasiada, porque debo confesar que en algunas ocasiones tomé grandes cantidades y me empachó. Nuevas ilusiones y una doble ración de fe y esperanza también me caería excelente.

Te pido también una paleta de colores para pintar mi vida cuando la vea gris y oscura. Me sería muy útil un bote de basura para tirar todo lo que me hace daño.
Por favor mándame un frasco de merthiolate y una cajita de curitas para sanar mi corazón, porque últimamente ha tropezado bastante y tiene muchos raspones.

Te pido una memoria de 20 mil gigas, porque tengo el cerebro lleno de información y necesito espacio para guardar más.
Te pido muchas zanahorias, para tener buena vista y no dejar pasar las oportunidades por no verlas. Necesito también un reloj grande, muy grande, para que cada vez que lo vea me acuerde de que el tiempo corre y no debo desperdiciarlo.

¿Podrías mandarme muchísima fuerza y seguridad en mí mismo, ah? Sé que voy a necesitarlas para soportar los tiempos difíciles y para levantarme cuando caiga.
También quisiera una cajita de pastillas de las que hacen que crezca la fuerza de voluntad y el empeño, para que me vaya bien en la vida y te pido unas tres o cuatro toneladas de "ganas de vivir", para cumplir mis sueños.

Necesito también una pluma con mucha tinta, para escribir todos mis logros y mis fracasos.
Pero más que nada, te pido que me des mucha vida, para lograr todo lo que tengo en mente y para que el día que me vaya contigo, tenga algo que llevarte y veas que no desperdicié el tiempo aquí en la Tierra.

De antemano te agradezco lo que me puedas mandar y te agradezco el doble todo lo que me mandaste la primera vez.